El enfoque RIE: acompañamiento respetuoso del bebé en su crianza y desarrollo

Hace unos días estaba con una amiga en su casa y mientras hablábamos mi mirada se posó sobre una estantería repleta de libros. En ella había algo familiar, algo mío… un libro de  Janet Lansbury, “hacia otro nivel de cuidado”  inspirado en la filosofía de crianza RIE de Magda Gerber.

Me he sentido tentada a escribir “a lo Cuarto Milenio” sobre el extraño caso del libro que prestas  y nunca más vuelves a saber de él. ¿Qué conspiración hay detrás de este suceso que más que leyenda es una realidad? O sobre mi amiga, la hurtadora de libros, pero yo también tengo el don de apropiación indebida e involuntaria de objetos ajenos, especialmente los suyos.

Mejor, comparto la filosofía y pedagogía de Magda Gerber, seguidora de Emmi Pikler y fundadora del Resources for Infant Educarers (RIE), un método que enfoca la crianza y el desarrollo del bebé en el concepto de acompañamiento respetuoso. 

Aunque personalmente no sigo una única idea o método de enseñanza, esta es una de las pedagogías que más me inspiran

“Tonto es quien presta un libro pero más tonto quien lo devuelve”

 

Magda Gerber fue educadora de la primera infancia en Estados Unidos y es conocida por enseñar a padres y educadores a comprender a los bebés e interactuar respetuosamente con ellos desde el nacimiento. Muchas de las ideas que enseñaba Gerber estaban basadas en la investigación y el trabajo clínico de Emmi Pikler (renombrada pediatra húngara).

Una de las contribuciones revolucionarias de la Dra. Pikler al cuidado infantil surgió a partir de su marcado interés en la fisiología del desarrollo motor no restringido, asistido o enseñado. Tras sus muchos años de investigación, observación y experiencia, concluyó que “cuando se permite que el desarrollo infantil ocurra de manera natural y sin interferencia no solo existen beneficios físicos tales como la gracia y la facilidad de movimiento, sino también beneficios psicológicos y cognitivos”.

 

En 1976 cofunda junto a Thomas Forrest la organización sin ánimo de lucro Resources for Infant Educarers (RIE) para promover su trabajo con las familias y los profesionales de cuidado infantil. RIE significa Recursos Infantiles para ”Educarers”, haciendo un juego de palabras en inglés entre Educador y cuidados (care).

El enfoque RIE alienta a niños y adultos a confiar en los demás y a aprender a resolver problemas a través de su capacidad de autodescubrimiento ya que, como afirma Gerber “los niños descubren e inspiran lo mejor en sí mismos y en los demás cuando se les deja desarrollarse a su manera y se respeta sus tiempos”.

 RIE continúa ofreciendo clases para padres y sus bebés y niños pequeños, así como también un programa de certificación para padres y profesionales en el método Educaring.

 

Los principios Básicos del enfoque RIE son:

 

Observación sensible del niño para comprender sus necesidades

Gerber enseñó a los padres a pensar en guiar el comportamiento de los niños a través de la luz de un semáforo. Cuando un niño puede manejar la situación, la luz es verde y el adulto no necesita intervenir. Si en el comportamiento del niño, se pone a sí mismo u otra persona en peligro o es inapropiado, es una situación de semáforo en rojo, entonces el adulto intervendrá para evitar que alguien se lastime o para explicar porqué algo no está bien. Esto se hace de una manera tranquila, sin prejuicios. También podría incluir el bloqueo físico del niño para que no cause daños. Cuando hay una situación en la que el niño no puede arreglárselas solo, el adulto puede responder a esto como una situación de luz ámbar. El adulto se acercaría a observar la situación y estaría listo para actuar prestando la ayuda necesaria.

Beneficios: mientras un niño está aprendiendo, por ejemplo a darse la vuelta boca abajo, no está simplemente aprendiendo estos movimientos, sino aprende como aprender, es decir que aprende a:

  •  Hacer algo por su cuenta.
  •  Tener interés
  • Intentar y ser paciente.
  •  Experimentar. 
  • Superar dificultades. 
  • Alegrarse de sus logros

 

Confianza básica en el niño para ser un iniciador, un explorador y un autodidacta.

El bebé es un iniciador, un explorador curioso por saber para qué está preparado. Para que desarrolle confianza y seguridad es esencial aceptarle tal como es sin esperar que haga algo que no pueda hacer.

Magda alentaba a que se le dejara mucho tiempo para moverse libremente y permitirle rodar de boca arriba a boca abajo, pivotar, arrastrarse… Creando un espacio físicamente seguro, en un ambiente de apoyo emocional y cognitivamente desafiante para que pueda ser él mismo y descubrir el mundo de su propia y particular manera, siendo el promotor de su aprendizaje.

Debido a esta confianza le proporcionamos al niño la ayuda necesaria para que disfrute del dominio de sus propias acciones ya que como Magda dice, los logros conseguidos son “propiedad del bebé”.

 Un bebé se convierte en prisionero de su propio cuerpo cuando no tiene espacio para moverse. Voltearse, arrastrarse, sentarse, levantarse y caminar, no es solo ejecutar movimientos, es aprender a hacer algo por su cuenta, a interesarse, probar, experimentar, a superar las dificultades, a conocer la alegría y la satisfacción que se deriva de este éxito… El resultado de su paciencia y persistencia.

 La restricción del movimiento, por ejemplo, sentar a los bebés antes de tiempo, no les permite rodar, girar, arrastrarse o hacer demasiado de ninguna otra cosa. Cuando se coloca a un bebé en esta posición antes de que logre hacerlo de manera independiente, por lo general no puede dejar la posición de sentado sin caerse, lo cual no fomenta el sentido de seguridad o confianza física.

Mientras que los bebés recostados de espalda mueven sus extremidades libremente, ruedan de boca arriba a boca abajo y empiezan a pivotar, arrastrarse o reptar, los bebés a quienes se ha sentado solo pueden inclinarse para alcanzar objetos que les llamen la atención. Si un juguete se le cae adonde no llega, el bebé sentado tiene que depender de un adulto para que se lo alcance. Por supuesto, los bebés tienen una capacidad de adaptación fenomenal. He visto como bebés a quienes se coloca habitualmente en esta posición aprenden a girar en círculo y, por último, se movilizan desplazándose lateralmente sobre el culo.

De los “malos” hábitos: a los bebés les gusta seguir haciendo lo que conocen (y los hábitos que les creamos pueden fácilmente transformarse en sus “necesidades”). Cuando sentamos al bebé generalmente empieza a esperar y querer eso. En cambio, si no lo sentamos no deseará esa posición. Si se quisiera retroceder e intentar romper el hábito de estar sentado, es probable que haya un período de ajuste y algunas quejas por parte del bebé, a quien se deberá alentar a disfrutar de estar recostado de espalda de a poco. Desde esta posición, el desarrollo motor puede progresar de manera natural.

¿Cuál es el apuro? Los bebés construyen su autoestima cuando se confía en ellos, cuando se los acepta y valora por lo que pueden (y eligen) hacer. Ellos lograrán todo a su propio ritmo.

  Un entorno para el niño que es físicamente seguro, cognitivamente desafiante y emocionalmente enriquecedor, con expectativas claramente definidas para desarrollar la disciplina.

Crea el espacio del “sí”. Un espacio preparado según los intereses y etapa de desarrollo del niño. Seguro tanto física (muebles anclados a la pared, protección de enchufes, objetos peligrosos o que no pueda usar sin supervisión del adulto fuera de su alcance), como emocionalmente (¿por qué no usas esto de esta manera?, ¿por qué no dibujamos un sol?), libre de la interferencia de los padres en el juego (¡no toques eso! ¡no te manches ahí!), donde está permitido correr, saltar, rodar, cantar, explorar, manipular, crear…

¿Cómo se decide qué juguetes incluir en el espacio “sí”? Magda Gerber escribió: “Observa más, haz menos. Haga menos, disfrute más”.  Antes de comprar cualquier juguete espera y observa:

Hazte algunas preguntas como: ¿qué edad tiene mi hijo?, ¿cómo está usando su cuerpo en este momento (es decir, está gateando, trepando, saltando)?, ¿está más atraído por las actividades motoras finas o motoras gruesas en este momento?.

 “Menos es más”: menos juguetes y menos muebles conducen a un ambiente de juego más tranquilo, lo que facilita la concentración. También ayuda a que el niño pequeño internalice la limpieza y el orden, así como un sentido de lugar y pertenencia

   Tiempo para jugar ininterrumpidamente

Solo cuando le damos al niño suficiente tiempo para jugar ininterrumpidamente en lugar de tratar de enseñar a los bebés nuevas habilidades, apreciamos y admiramos lo que los bebés realmente están haciendo. Si no interferimos, fomentamos su concentración. Cada interferencia es para él una distracción (interrumpimos lo que estaba haciendo = lo que estaba aprendiendo).

Jugar por sí mismo le permitirá experimentar la independencia y el dominio de su mundo, ya que es aquí donde se está produciendo los inicios de la autoestima y la confianza. Los adultos no enseñan el juego sino que permiten que se desarrolle observando, sonriendo al contacto visual de los pequeños y participando en la exploración y descubrimiento del niño solo cuando nos lo piden.

Libertad para explorar e interactuar con otros bebés

Cada bebé se mueve con más facilidad y eficacia si se le permite hacerlo en su propio tiempo y en su propia manera, sin que tratemos de enseñarle. Un niño al que siempre se le ha permitido moverse libremente desarrolla no solo un cuerpo ágil sino también un buen juicio sobre lo que puede y no puede hacer.

Magda Gerber concluyó que los niños aprenden no solo de los adultos y el medio ambiente, sino también de otros niños. La socialización es multidimensional y funciona mejor cuando involucra relaciones con individuos, desde bebés hasta ancianos.

 La participación del niño en todas las actividades de cuidado para permitir que el niño sea un participante activo en lugar de un recipiente pasivo.

“Con” no “para”: establece una relación cooperativa con el bebé. Dale la oportunidad de hacer las tareas contigo, no para él. Este enfoque da mucha importancia a la forma de comunicarse con el bebé. De hacerle partícipe activo de las actividades de cuidado, por ejemplo, hablándole de lo que estás haciendo de manera no artificial sino genuina. Este principio de RIE es congruente con los hallazgos de Angeline Lillard de que el aprendizaje y el bienestar mejoran cuando las personas tienen un sentido de control sobre sus vidas. El mejor aprendizaje se lleva a cabo con la participación y la cooperación del niño.

 Consistencia y límites y expectativas claramente definidas para desarrollar la disciplina .

Estableciendo límites claramente definidos y comunicando nuestras expectativas para desarrollar la disciplina.Y sin perder de vista que los padres y educadores como realmente enseñamos es a través de nosotros mismos, ya que somos su modelo a seguir e imitar.

Tenemos que ser conscientes de nuestros estados de ánimo, nuestras reacciones, expresiones faciales y de nuestras acciones y de cómo estas afectan a los niños.

Permíteles conocerte, y podría ser más fácil para ellos aprender sobre ellos mismos” Magda Gerber

Pasé mi vida adulta tratando de descubrir por qué los padres y la sociedad se metieron en una carrera: ¿cuál es la prisa? Sigo tratando de expresar el placer que todos los padres y maestros pueden sentir mientras observan, aprecian y disfrutan lo que el bebé está haciendo. Esta actitud cambiaría nuestro clima educativo de preocupación a alegría.

Magda Gerber

 

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