Aprendizaje basado en la experimentación

Para que el proceso de enseñanza-aprendizaje sea más eficaz debe predominar la espontaneidad, la autonomía y autoactividad. Ofrecemos un aprendizaje basado en vivencias y experiencias propias. Confiamos en la capacidad de aprendizaje autónomo del niño y la niña motivando su curiosidad y ofreciéndoles diferentes posibilidades de exploración y descubrimiento dentro de un ambiente adecuado, en un entorno seguro y rico en estímulos.

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Investigaciones como la Sugata, con su experimento “The Hole in the Wall” (agujero en la pared) de 1999, demostraron que los niños y las niñas son capaces de enseñarse a sí mismos y que para que surja el aprendizaje solo necesitamos propiciar las condiciones para que éste se produzca.

Experimentar, compartir experiencias, trabajar en equipo y enseñar a otros representan, en base a estos estudios, las estrategias más eficaces para afianzar el aprendizaje.

Diferentes investigaciones muestran que los niños y las niñas son capaces de aprender cualquier cosa que les interese a través de la experimentación con el entorno sin necesidad de recibir ninguna instrucción, y que este tipo de aprendizajes se muestran más duraderos en el tiempo, generalizables en otros contextos e interconectados con otras áreas de conocimiento. Somos los mayores los que en muchas ocasiones les limitamos su aprendizaje, les forzamos hacia el lugar que queremos y les apartamos de las cosas que realmente les interesan.

Movimiento, juego libre y actividad espontánea

En 4Gatos apostamos por el movimiento, juego libre y actividad espontánea como centro del aprendizaje y el desarrollo físico, motor y emocional, con poca intervención por parte del educador pero sí con límites claros. Nuestra metodología se basa en la idea de que el niño y la niña son sus propios creadores del aprendizaje y el adulto un mero guía. Solo cuando el niño o la niña nos solicite se atenderá a su demanda, mientras, observaremos cómo van surgiendo los aprendizajes para estar ahí en el momento de tener que ofrecerles materiales u experiencias nuevas para seguir evolucionando en su desarrollo.

El juego y la actividad espontánea como motor de autoconocimiento y aprendizaje. Es fundamental ofrecer a los niños y las niñas libertad de movimientos ya que es a través de la acción, del movimiento, donde se construyen a sí mismos, donde reorganizan y significan sus vivencias internas. Movimiento libre no debe confundirse con un “dejar hacer” desenfrenado ni sin la presencia de límites claros que ayuden a mantener un ambiente relajado y protegido, ya que es esencial que los niños y niñas se sientan seguros para poder desarrollarse en su totalidad.

Número reducido de niños y niñas

De este modo, el educador dispone de tiempo suficiente y de calidad para dedicarle a cada niña y niño. Es fundamental establecer un vínculo personalizado a través de una relación cercana y afectiva respetando sus peculiaridades y capacidades, atender al niño y a la niña en sus manifestaciones de comunicación, lenguaje, en su desarrollo motor, sus relaciones sociales y el descubrimiento del entorno.

Contenidos y actividades dinámicos

Por todo ello, nuestro proyecto no tiene un currículum lleno de actividades programadas, sino que los contenidos y actividades son dinámicos y se van creando a través de las propias acciones e intereses de los niños y niñas en función de cada momento de aprendizaje. El trabajo personalizado y en grupos pequeños se adapta a las necesidades específicas de cada niño y niña y, por lo tanto, garantiza su bienestar. Planificamos nuestras acciones siguiendo unas pautas activas, participativas, personalizadas, socializadoras, motivadoras y potenciadoras de la autoestima, encaminando a los más pequeños a convertirse en seres responsables autónomos, sociables y tolerantes.

Desarrollo a través del juego de la propia voluntad de actuar del niño y la niña

Lo motriz, base del desarrollo del lenguaje y del pensamiento, se nutre de la acción, del intercambio del propio cuerpo con todo lo físico. De ahí que, por encima de todo, debe primar que el niño y la niña puedan desarrollar lo más posible a través del juego libre, su propia voluntad de actuar. Lo que el niño y la niña interiorizan del ambiente lo exteriorizan a través de su libre actividad, y de sus acciones en el mundo físico se generan las bases necesarias para la posterior transformación en habilidades de orden superior.

Comunicación atenta, consciente, cuidada, respetuosa entre educador y niños y niñas

Otro aspecto importante para alcanzar ese entorno de seguridad y aceptación es la manera en la que el adulto se comunica con los niños y las niñas. Una comunicación atenta, consciente, cuidada, respetuosa que va encontrando su eco y su reflejo en los intercambios y las relaciones entre los propios niños y niñas. Podríamos pensar en dos matices de la comunicación respetuosa: por un lado la manera en la que hablamos y nos dirigimos a los niños y las niñas y, por otro lado, nuestra actitud de escucha.

Entorno cotidiano como fuente de trabajo e inspiración

Consideramos que el entorno cotidiano debe ser fuente de trabajo e inspiración y que la ciudad se puede pensar como una gran sala de clase de movimiento libre, por lo que aprovecharemos siempre que sea posible para hacer una salida al parque, al Pasillo Verde, al huerto urbano, etc.

Ambiente preparado

Proporcionando el material adecuado se estimula a los aprendientes para que, mediante la observación, la comparación, el análisis de semejanzas y diferencias, etc. lleguen a descubrir cómo funciona algo de un modo activo. Es importante crear ambientes para el aprendizaje o entornos preparados, a través de espacios diferenciados que ofrecen variedad y adecuación de materiales para que niños y niñas puedan elegir interactuar según sus intereses y capacidades.

Los materiales
 que encontrarán a su disposición serán atractivos, variados, estructurados y no estructurados, adecuados a la etapa de desarrollo en la que se encuentren, para que el niño o la niña puedan manipularlos de forma libre, segura y placentera.

Participación activa de las familias

La participación de las familias es una base fundamental de este proyecto. Las familias son protagonistas en el proceso educativo de sus hijos. Para ello debemos establecer unos cauces de información y participación que proporcionen un intercambio sobre las actitudes y progresos de los niños y las niñas y una mutua transmisión de información sobre los acontecimientos cotidianos. Una buena interacción entre la escuela y la familia ofrece al niño y a la niña una imagen de acercamiento y relación entre las personas que se ocupan de su cuidado, estableciendo al ámbito escolar un carácter de familiaridad y seguridad.

La educación es una tarea compartida entre padres y educadores cuyo objetivo es la formación integral del niño y la niña. La línea de acción debe llevarse a cabo de manera conjunta.

Comunicación fluida entre escuela y familia

Para llevar a cabo una educación integral del alumnado se necesita que existan canales de comunicación y la acción conjunta y coordinada de la familia y la escuela, solo así, se producirá el desarrollo intelectual, emocional y social del niño y la niña en las mejores condiciones. Esta actuación conjunta estimulará al niño y a la niña la idea de que se encuentra en dos espacios diferentes pero complementarios.

La participación de las familias en este proyecto se puede dar tanto dentro como fuera del aula:

  • En el aula: participando en  talleres y actividades complementarias.
  • En el centro: a través de participación y voto en reuniones y asambleas.
  • En sus casas: apoyando aprendizajes, aportando nueva información sobre temas que trabajamos en el aula, etc.